Estas increíbles patatas nacho con todo se sirven cubiertas con una cremosa salsa de «queso nacho» elaborada a base de patata (totalmente libre de grasas y lácteos), acompañadas de una salsa fresca, salsa picante, cebollas caramelizadas y pimientos salteados. ¡Un plato que es pura explosión de sabor y resulta extraordinariamente saciante! Siéntete libre de experimentar con diferentes tipos de patatas para la base, incluyendo todas las variedades y tonalidades de batata o boniato.
Un escudo de aminoácidos para fortalecer el hígado
Las patatas son un alimento excepcionalmente rico en aminoácidos específicos que frenan el crecimiento de los virus en nuestro organismo. Además, poseen un alto contenido de glucosa limpia que aporta una sustancia vital para el hígado, ya que es precisamente el combustible del que depende este órgano para mantenerse fuerte y realizar sus funciones de filtrado. Consumir patatas de forma limpia ayuda a consolidar las reservas de glucógeno, el recurso fundamental que nos protege frente a las alteraciones del azúcar en sangre, el aumento de peso, el hígado graso y el síndrome de la sangre sucia.
Ingredientes
Para la base de patatas y los vegetales:
- 900 g de patatas (unas 4 o 5 unidades), cortadas en bastones
- 1 taza de cebolla, cortada en láminas finas
- 1 diente de ajo, bien picado
- 1 taza y media de pimientos (rojos, naranjas o amarillos), cortados en tiras finas
- 2-3 cucharadas de salsa picante (ajusta según tu tolerancia)
- ¼ de taza de cilantro fresco para decorar
Para la salsa cremosa de «queso» nacho:
- 1 taza de patata cortada en dados
- 1 cucharada de zanahoria picada
- ¼ de cucharadita de cúrcuma molida
- ½ cucharadita de ajo en polvo
- 2 cucharaditas de cebolla en polvo
- ½ cucharadita de cayena molida (o más si te gusta el picante)
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 1-2 cucharadas de agua (solo si es necesario para facilitar el triturado)
Para la salsa fresca (pico de gallo):
- 4-5 tomates medianos, picados muy finos
- ½ cebolla roja, finamente picada
- 3 cucharadas de zumo de lima
- 1 diente de ajo pequeño, finamente picado
- ½ chile serrano o jalapeño, sin semillas y picado muy fino
- ⅓ de taza de cilantro fresco picado
- ½ cucharadita de comino molido (opcional)
Preparación
Para comenzar, precalienta el horno a 220 °C y cubre una bandeja de horno grande con papel vegetal antiadherente de buena calidad.
Distribuye los bastones de patata sobre la bandeja en una sola capa y hornea durante 30 o 40 minutos (o cocínalas en una freidora de aire), dándoles la vuelta a mitad del tiempo hasta que compruebes que están bien doradas y crujientes. Un truco alternativo: puedes cocinar las patatas enteras al vapor con antelación, guardarlas en la nevera y, en el momento de preparar el plato, cortarlas en bastones y dorarlas al horno o air fryer en solo 10 o 15 minutos.
Para hacer las cebollas caramelizadas de forma saludable, calienta una sartén antiadherente a fuego medio-alto e introduce las láminas de cebolla. Cocina hasta que estén tiernas y bien tostadas, vertiendo una cucharada de agua de vez en cuando para evitar que se peguen y ayudar a que suelten sus azúcares naturales sin usar aceite. Cuando estén listas, incorpora el ajo picado y cocina durante 1 o 2 minutos más. Retira y reserva.
En esa misma sartén a fuego medio-alto, añade las tiras de pimiento. Cocina los pimientos durante unos 3 o 5 minutos hasta que estén blandos y ligeramente tostados, añadiendo también una cucharada de agua si notas que se agarran a la superficie. Retira y reserva junto a las cebollas.
Para preparar el queso vegetal, vierte unos centímetros de agua en una olla mediana y coloca un cestillo para vapor. Añade los dados de patata y la zanahoria, tapa y cocina al vapor durante 15 o 20 minutos hasta que los vegetales estén muy blandos. Pásalos calientes al vaso de la batidora junto con la cúrcuma, el ajo en polvo, la cebolla en polvo, la cayena, el zumo de limón y el agua justa para batir. Tritura a máxima potencia hasta lograr una crema sedosa, densa y sin un solo grumo.
Para elaborar la salsa fresca, mezcla en un cuenco mediano los tomates picados, la cebolla roja, el zumo de lima, el ajo picado, el chile, el cilantro fresco y el comino molido. Remueve bien toda la mezcla para que los sabores se integren a la perfección.
A la hora de montar el plato, coloca una buena base de patatas crujientes en una fuente o platos individuales. Distribuye por encima la cebolla caramelizada, los pimientos salteados, vierte de forma generosa la salsa de queso nacho caliente y corona con la salsa de tomate fresca, unos hilos de salsa picante extra y las hojas de cilantro fresco. Sirve inmediatamente para disfrutar de todo el contraste.
Raciones: Estas cantidades están calculadas para ofrecer un plato contundente para 2 personas.
Notas de la receta
El gran secreto para cocinar la cebolla y el pimiento sin usar una sola gota de grasa es el uso del agua en pequeñas dosis. El vapor que se genera al añadir esa cucharada de agua ayuda a ablandar el vegetal mientras limpia los jugos caramelizados que se quedan pegados en el fondo de la sartén antiadherente, integrándolos de nuevo en la verdura. Si te sobra salsa de queso de patata, guárdala en la nevera y vuélvela a calentar suavemente con un hilito de agua para que recupere su textura cremosa original.