Es muy difícil encontrar a alguien a quien no le gusten las patatas fritas. Ese contraste de los bastones recién hechos y muy calientes al mojarse en un kétchup frío y aromático es una combinación irresistible que las ha convertido en una de las opciones de comida rápida más populares del mundo. En los últimos años, las versiones elaboradas con batata o boniato también han ganado muchísima popularidad en nuestros platos.
Sin embargo, todos sabemos que las patatas fritas comerciales no son buenas para la salud. A menudo se rebozan en harinas con gluten para que queden más crujientes, se fríen en aceites vegetales muy procesados y se acompañan de salsas comerciales repletas de azúcares refinados, jarabes de maíz y aditivos químicos. Con esta alternativa, podrás disfrutar en casa de unos bastones totalmente saludables, deliciosos y saciantes que te aportarán todas las propiedades terapéuticas de la batata y el tomate natural.
Un plato lleno de vitalidad y libre de grasas
Esta receta está pensada para hacerse con batata, pero puedes utilizar cualquier variedad de patata o boniato que tengas a mano, experimentando con sus diferentes colores y texturas. Al cocinarse de forma limpia, es una opción que se prepara de manera muy rápida y que se convertirá en un éxito rotundo tanto para los niños como para los adultos, aportando carbohidratos limpios que nutren el sistema nervioso y calman la ansiedad por el dulce.
Ingredientes
Para los bastones de batata:
- 2 batatas grandes (boniatos)
- Una pizca de cebolla en polvo
- Sal de mar al gusto
Para el kétchup casero:
- 170 g de concentrado de tomate
- ⅓ de taza de zumo de manzana
- 2 cucharadas de zumo de limón
- 2 cucharaditas de miel cruda
- ¼ de cucharadita de cebolla en polvo
- ¼ de cucharadita de ajo en polvo
- ¼ de cucharadita de orégano seco
- Una pizca de cayena molida o copos de guindilla (opcional)
- Sal de mar al gusto (opcional)
Preparación
Para empezar, precalienta el horno a 200 °C y cubre una o dos bandejas grandes de horno con papel vegetal. Si no dispones de este papel, puedes pincelar la superficie de la bandeja con una capa mínima de aceite de oliva o de coco para evitar que se peguen.
Lava bien las batatas, pélalas si lo prefieres (la piel también se puede dejar si es fina) y córtalas en forma de bastones regulares para que se cocinen al mismo tiempo. Extiéndelas sobre el papel vegetal asegurándote de que no se amontonen y hornea durante unos 15 minutos o hasta que notes que empiezan a dorarse por la parte inferior. Con una espátula, dales la vuelta con cuidado y cocina durante otros 10 o 15 minutos más, vigilando el horno ya que el tiempo exacto puede variar según el grosor del corte.
Mientras los bastones están en el horno, prepara la salsa. Introduce todos los ingredientes del kétchup en el vaso de la batidora o en un cuenco y bate enérgicamente con unas varillas manuales hasta conseguir una textura totalmente fina y homogénea. Prueba la salsa y ajusta las especias a tu gusto si prefieres un toque más dulce o más ácido.
Saca las batatas del horno, espolvorea por encima un toque de cebolla en polvo y sal de mar, y sírvelas inmediatamente acompañadas del kétchup casero. ¡Vuelan de la mesa en un abrir y cerrar de ojos!
Raciones: Estas cantidades son perfectas para compartir como guarnición o picoteo entre 2 y 3 personas.
Notas de la receta
Para conseguir que la batata quede con una textura ideal en el horno sin usar aceite, el secreto es no cortar los bastones excesivamente gruesos y dejar suficiente espacio entre ellos en la bandeja. Si se hornean pegados unos a otros, el propio vapor que desprenden hará que se cuezan en lugar de asarse, quedando demasiado blandos. El kétchup casero sobrante se puede guardar en un tarro de cristal en la nevera y se conserva en perfectas condiciones durante varios días.